Reseña Ford Mustang EcoBoost 2016

Uno de los íconos de la industria automotriz estadounidense tiene grandes sorpresas para 2016: La versión EcoBoost de Mustang, que tiene un motor turbocargado de cuatro cilindros, 2.3 litros y 310 caballos de fuerza llegó a México. Y lo hace dispuesto a seguir levantando pasiones y generando adrenalina, porque no se equivoquen, el hecho de que este pony no tenga un gran motor de ocho cilindros no quiere decir que no sea emocionante.

En septiembre del año Paréntesis fue el primer medio en probar la nueva generación del Mustang. En lo personal me parece que este auto consigue una excelente comunión entre pasado, presente y furuto para Ford, pues en él se combinan elementos que rememoran y hacen una clara referencia a los modelos más clásicos de Mustang con el nuevo lenguaje de diseño de la marca del óvalo, de ADN vanguardista. En el caso de la versión EcoBoost encontramos ligeros cambios en cuanto a diseño: los rines son diferentes y el cofre no cuenta con salidas de aire.

El diesño:
La versión EcoBoost es la de entrada en el Mustang, y me gusta que conserva las luces de día y calaveras en LED, así como los faros con tecnología bi-xenón, llantas baratas que puedes conseguir en llantas online, doble salida de escape y difusor trasero. Ya lo he comentado, pero debo repetirlo: Me gusta mucho cómo Ford integró estos elementos clásicos, pero les dio una funcionalidad. El ejemplo perfecto son las luces de día en LED, que están situadas en lo que se conoce como las branquias que tiene el juego de luces principales, un elemento presente en los modelos más aclamados de este deportivo pura sangre.

El diseño de la parte posterior, que en lo personal es mi favorita, incluye los juegos de luces divididos en tres (también con tecnología LED), como en los mejores representantes de esta leyenda y que mantienen, en donde las regulaciones lo permiten, el encendido secuencial de la direccional, clásico de Mustang.

Gran interior
La versión EcoBoost conserva también el lujo de la GT: cuenta con asientos de piel, aluminio cepillado, el mismo diseño inspirado en la aeronáutica y materiales de buena calidad. Uno de los detalles que más llamaron mi atención son los botones dedicados a encender las intermitentes, apagar o encender el control de tracción, seleccionar el modo de la dirección o el modo de manejo, que son muy aeronáuticos y retro en su diseño, y, lo más importante: su uso sencillo y funcional.

Otro detalle importante a reslatar está en los controles físicos de aire acondicionado, los cuales son sencillos, entendibles y no generan tanta distracción.

El espíritu retro se fusiona con la tecnología un poco más arriba en el tablero, donde encontramos el sistema Sync 3.0 en una pantalla táctil a color de ocho pulgadas. Estos es muy importante, porque se trata de un sistema completamente nuevo: cambió el hardware, ahora se cuenta con una pantalla capacitiva, mucho más parecida en sensibilidad a la que tienes en tu smartphone o tablet, y con mejor resolución. Pero también cambió el software, que ahora viene por parte de QNX (empresa que desarrolló el sistema operativo BlackBerry 10). Se trata de una interfaz mucho más amigable, intuitiva y parecida a lo que tienes en tu teléfono.

Se cuenta con funciones como teléfono, clima, navegación y aplicaciones, en las que puedes encontrar las que son compatibles entre tu smartphone y el sistema: el mejor ejemplo es Spotify. Lo mejor de todo es que este sistema puede ser completamente manos libres, lo que es muy importante por seguridad y tras los cambios al reglamento de tránsito de la Ciudad de México

El volante, por su parte, está repleto de botones: para el audio, para el control de crucero, para el teléfono y para controlar la pantalla secundaria, en la que ves toda la información del auto y accedes también al menú de aplicaciones de pista de las cuales hablaremos más adelante. Pero definitivamente lo que más me gustó de este volante, más allá de su diseño, ¡es que incluye paletas para cambiar las velocidades!

En la pista
Bajo el cofre, el Mustang EcoBoost tiene un motor turbocargado de cuatro cilindros y 2.3 litros que desarrolla 310 caballos de fuerza (10 más que la versión V6) y ofrece un consumo más eficiente de combustible. Este motor se complementa con una caja automática de seis marchas, cuyos cambios de pueden hacer de forma manual con las paletas en el volante.

Manejamos este Mustang en Centro Dinámico Pegaso y el comportamiento en pista es emocionante y aunque este auto no tiene el motor V8 característico de la versión GT, el sonido se percibe al interior de la cabina cuando vas a unas 4,500 – 5,000 revoluciones emociona y genera adrenalina.

Vale la pena destacar que se mantienen también los cuatro diferentes modos de manejo: Normal, Sport, Pista y Nieve/Agua. Al activar cada uno de ellos el coche ajusta el motor, acelerador, caja de velocidades y dirección para adecuarlo a ese estilo de manejo. Por ejemplo, en el modo sport y pista, el coche acelera mucho más rápido, porque el acelerador es más sensible; la dirección es más rígida y la dirección se endurece. Por su parte, el modo nieve/agua el Mustang cambia su configuración para ser más seguro; un ejemplo muy claro se puede ver en el arranque, pues se reduce la potencia para que no derrapes.

El Mustang EcoBoost también ofrece tres modos para la dirección: Confort, Normal y Sport. Y conserva algunas de las aplicaciones de uso exclusivo en pista, como el cronómetro de 0 a 100 km/h, las fuerzas G que se producen mientras manejas y cuánto tardas en frenar de 100 a 0 km/h ó de 200 a 0 km/h.

Por supuesto, cuenta control de tracción, cámara de reversa, sensores de proximidad, frenos ABS y ocho bolsas de aire, lo que lo hacen el auto más seguro de su segmento.

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