Elegir una almohada

En el mundo del descanso esta es la elección más difícil de aconsejar. ¡Es tan personal! Pero no renuncio a darte unas pautas que, si quieres, pueden hacer que tus posibilidades de acertar sean sensiblemente mayores.

La almohada es el elemento del descanso que más está condicionado por nuestros cambios de postura durante el sueño. Necesitaríamos una almohada distinta para cada posición y eso no va a ser posible. No obstante todos tenemos la sensación de haber dormido mejor con una determinada almohada que con otra. Incluso hay a quien le resulta impensable dormir con una almohada que no sea la “suya”. ¿Por qué?

Veamos primero los principales tipos de almohadas en el mercado:

– Almohadas de plumas. Son blandas, “naturales”, tradicionales, no especialmente higiénicas, algo calurosas y, si son buenas, algo caras.

– Almohadas de fibras. La firmeza es variable pero, en general son blandas, sintéticas, no especialmente calurosas y baratas.

– Almohadas de látex. Aunque las características no son idénticas si son naturales o sintéticas, en general tienen un tacto mullido, firmeza media pero no se “hunden” demasiado, su adaptabilidad no es la mayor pero permiten libertad de movimientos, sensación de calor media y precio medio/alto.

– Almohadas viscoelásticas. La firmeza es progresivamente adaptable, pueden ser algo duras si están frías pero con el calor corporal se adaptan muy bien. Tienden a hundirse y “atrapar” la cabeza, pueden dar una sensación bastante calurosa. Precio medio/alto.

El primer consejo que puedo darte es obvio, si estás a gusto con la almohada que has utilizado hasta el momento, elige una igual o de características lo más parecidas posible. Si cambias de colchón, puede cambiar la sensación de tu almohada pero, en principio, no debería ser demasiado.

La sensación que te produce una almohada probándola un minuto no es definitiva. Hasta que no duermas con ella no sabrás realmente si es la más adecuada para ti.

Con todos los respetos, preguntar en qué postura duermes para elegir una almohada es una tontería. Como sabes, todos cambiamos muchas veces de postura a lo largo de la noche. En todo caso sería correcto preguntar en qué postura duermes más tiempo durante la noche, pero ¿alguien lo sabe? ¿Y esa postura no está, en parte, condicionada precisamente por la almohada que usas? Si no vas a grabarte durmiendo, es mejor olvidarlo.

Teóricamente las almohadas viscoelasticas al ser las más adaptables serían las mejores puesto que reaccionarían de forma distinta según nuestra postura fuera variando a lo largo de la noche. Esto es verdad pero la práctica me indica que presenta dos inconvenientes a veces insalvables. Por un lado la sensación de encajonamiento de la cabeza a muchas personas les resulta insoportable, les cuesta moverse y se sienten “ahogadas”. Por otro, precisamente por ese acoplamiento a la cabeza, la percepción de calor es alta. En mi opinión, si tu opción es ésta, yo elegiría una viscoelástica perforada. Disminuye algo la adaptabilidad pero mejora sensiblemente el calor y el “atrapamiento”.
Las almohadas de látex mantienen la mayor altura una vez acostados, adecuado para dormir de lado. Como hemos comentado permiten gran libertad de movimiento y no son tan calurosas.

Es una opción personal pero si tengo que elegir entre una almohada de plumas u otra de fibras, escojo ésta última si es buena. El precio es mejor, las sensaciones similares, el riesgo de alergias es menor e incluso aunque baja, podría haber relación de las plumas con alguna patología pulmonar. Las almohadas de fibra son las más adecuadas para dormir boca abajo (algo que no es aconsejable pero que ocurre con cierta frecuencia) y correctas para dormir boca arriba.

Mención especial debe hacerse de las almohadas cervicales. Tienen la forma de “dunas” que aparecen en el dibujo. Pueden estar hechas con látex o viscoelástica. Es un tipo de almohada arriesgado, a mucha gente no les gusta pero sus partidarios son muy fieles.

Hasta ahora hemos comentado características y preferencias de las almohadas en función de la posición del durmiente pero también hemos dicho que cambiamos constantemente de postura. ¿Entonces qué hacer?
Si nos ponemos a pensar, todos recordamos cuál es la última postura que solemos adoptar, de forma natural, justo antes de dormirnos. Mi consejo es utilizar la almohada más adecuada para esa postura. Justo antes de dormir alcanzamos un estado de semiinconsciencia en el cuál, la postura que adoptamos no es voluntaria. Podríamos decir que es instintiva. No tiene por qué ser buena pero es la nuestra. Si queremos favorecer el sueño, o al menos dormirnos en el menor tiempo posible, lógicamente tenemos que estar lo más cómodos que podamos y en eso influye mucho la almohada.

Si nos dormimos boca abajo (mala postura). Aconsejaría una almohada de fibra, muy suave (efecto pluma) y no muy alta. Este tipo de almohadas suele tener una altura en torno a los 15cm. En este caso es mejor que ronden los 12/13cm. Hay que tener en cuenta que estas almohadas se hunden mucho y, una vez apoyados no superarán los 4/5 cm. Hay algunas personas que a la hora de dormir apartan su almohada, reposan directamente la cabeza sobre el colchón y, durante el sueño, la colocan dormidos para cambiar de postura. Si ese es tu caso, usaría una almohada de látex de no más de 13cm. de altura. Me parece el soporte más adecuado para dormir de lado y esa es la postura más frecuente y mejor.

Si nos dormimos de lado (la mejor postura). Como hemos comentado en el punto anterior optaría por el látex. La altura en torno a los 13 cm. es correcta ya que el látex se hunde poco cuando nos apoyamos en él. No obstante esta medida es adecuada para una complexión media y un colchón de firmeza y adaptabilidad también intermedios. Si te consideras “ancho de hombros necesitaras una altura mayor, y menor en caso contrario. Otra opción es una almohada viscoelastica que como hemos comentado, aconsejamos perforada.

Si nos dormimos boca arriba (buena postura). Recomendaría una vez más una almohada de fibra y, en su defecto una almohada viscoelástica perforada no muy alta.

Si no lo tenemos claro. La más versátil es la almohada viscoelástica. Es la que más se adapta a distintas posturas sin ser, en mi opinión, la mejor en ninguna. Insistimos en que resulta más aconsejable una perforada.

Podemos haber acertado en elegir la almohada más adecuada para dormirnos y sin embargo, cuando nos despertemos, sentir molestias cervicales. Esto se deberá a que durante la noche adoptamos una postura contraria durante mucho tiempo (no es lo más normal, lo habitual es que la postura más frecuente sea aquella en la que nos dormimos). Si podemos recordar los momentos de incomodidad durante el sueño, nos daremos cuenta si la almohada nos resultaba demasiado alta o baja y cambiarla. (Afortunadamente no es el elemento más caro del descanso). No es una mala inversión para detectar cuál es nuestro tipo de almohada más adecuado. En el futuro será una información muy valiosa.

Respecto a cuál es la mejor postura, no hay unanimidad de criterios. El que se indica en este artículo es el mayoritario, contrastado con traumatólogos y fisioterapeutas. En lo único que está todo el mundo de acuerdo es en que la peor postura es boca abajo. En cualquier caso, tanto de lado como boca arriba, no es una mala forma de dormir.

El último consejo, al dormir en pareja no utilicéis una almohada para los dos. Es mucho más aconsejable que cada uno utilice la suya, aunque sean iguales.

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